Las mamas están compuestas por glándulas productoras de leche y sus respectivos conductos, que recorren la mama desde la base hasta la punta, transportando la leche hacia el pezón. Entre los conductos y lobulillos glandulares en ocasiones se forman bultos llenos de líquido, que normalmente no son cancerígenos, denominados quistes mamarios.

Los distintos tipos de quistes pueden aparecer en una o ambas mamas, y venir o no en grupos.  Son producto de la acumulación de líquido proveniente de las glándulas mamarias, que se quedan atrapados dentro del seno. Los mismos pueden variar según su forma y tamaño, frecuentemente, son redondos u ovalados, pero en ocasiones, pueden presentar una forma irregular. Asimismo, a la palpación se pueden sentir como una bolsa llena de líquido con una consistencia blanda, o por el contrario, como un bulto firme y duro.

Dependiendo del tamaño, se clasifican en microquistes o macroquistes. El término micro, hace referencia a que son demasiado pequeños para palparlos, pero se pueden observar mediante estudios por imágenes, de igual forma, al ser tan diminutos, no ocasionan ninguna molestia. Por otra parte, al hablar de macroquistes, se refiere a que alcanzan un tamaño que permite sentirlos y palparlos, aproximadamente de  1 a 2 pulgadas de diámetro. Por consiguiente, pueden generar presión en los demás tejidos de la mama y ocasionar dolor.

¿Por qué se forman los quistes mamarios?

Los quistes mamarios se forman debido a un exceso en la producción de líquido, que puede estar influenciado por cambios hormonales que ocurren en el proceso de maduración de la glándula, como son, la menstruación, el embarazo y la menopausia. Sin embargo, no existe una causa completamente identificada.

¿A qué edad es más frecuente que aparezcan quistes mamarios?

Pueden formarse en mujeres de cualquier edad, que hayan atravesado la pubertad y se vean expuestas a cambios hormonales con la presencia de estrógenos y progesterona. Sin embargo, es más frecuente en mujeres de 35 a 50 años, y que hayan llegado a la menopausia.

¿Cuáles son los síntomas?

  • Presencia de un bulto o masa en la mama
  • Secreción por el pezón, que puede tornarse transparente, amarilla o marrón.
  • Aumento de tamaño de la mama
  • Sensibilidad antes de la menstruación
  • Disminución del bulto o nódulo después de la menstruación
  • Dolor a la palpación

Diagnóstico para los quistes mamarios

Aparte de la clasificación en base al tamaño de los quistes, existe una denominación según su composición histológica, que a su vez, ayuda al diagnóstico. En tal sentido, los diferentes tipos de quistes mamarios pueden estar compuestos solo de líquidos o  a su vez por sustancias sólidas.

  • Quistes simples: Están bien delimitados, se sienten blandos a la palpación y su contenido es líquido.
  • Quistes complicados: Su contenido es líquido pero con restos celulares y partículas de desecho.
  • Quistes complejos: Poseen paredes más gruesas, se palpan como masas o protuberancias más duras, que contienen una mezcla heterogénea de líquido y sólido. Representan el 5% de todos los tipos de quiste, por lo que no son muy comunes.
  • Quistes grasos u oleosos: son aquellos que presentan una composición semi-líquida de agua y grasa. Se palpan como pelotas de goma, siendo muy móviles.

El diagnóstico viene dado inicialmente por la presencia de síntomas, sin embargo, para diferenciar entre uno y otro tipo de quiste, es necesario emplear la exploración por mamografías, ultrasonidos o ecos, y en casos más complejos, se solicitan biopsias.

Tratamiento para los quistes mamarios

En la mayoría de los casos, los quistes mamarios son asintomáticos, por lo que no representan una limitación en la vida diaria. Sin embargo, cuando ya son suficientemente grandes para ocasionar molestias o dolor, se pueden aspirar por medio de agujas y eliminar el líquido, en estos casos, es muy probable que vuelvan a formarse y tener que recurrir a la aspiración nuevamente. Por otro lado, los quistes también pueden desaparecer de forma natural con el pasar del tiempo. En casos donde los quistes sean muy recurrentes o no se puedan drenar, se tiene la opción de cirugías para extirparlos.

Otras recomendaciones para mitigar las molestias son el uso de sujetadores con soporte y que entallen bien el seno, aplicar calor y utilizar analgésicos.

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