Las orejas son una parte muy visible de nuestro cuerpo, y en el caso de las mujeres, un área para demostrar la feminidad con el uso de pendientes y accesorios; por otro lado, en el caso de los hombres, también es una zona expuesta que permite utilizar piercings y zarcillos como muestra de la personalidad.

Cabe destacar que las orejas al igual que otras partes del cuerpo van modificándose con el paso del tiempo y el uso, en ese sentido, un lóbulo rasgado es cuando esta zona de la oreja sufre deformidad y termina con una apariencia alargada y descolgada, impidiendo el uso de aretes o piercings, también puede ocurrir por un accidente que rompa o rasgue el lóbulo, perdiendo la continuidad del tejido y ocasionando una lesión.

En cualquiera de los casos, es importante mencionar que a medida que pasa el tiempo, se disminuye la grasa y tejido subcutáneo de los lóbulos, lo que los vuelve cada vez más delgados y menos resistentes, por eso, al sumarle pendientes muy pesados o varios orificios para zarcillos o piercings, la piel queda flácida por la pérdida progresiva de elasticidad.

¿Qué es el lóbulo rasgado?

Es un alargamiento antiestético que se produce de manera repentina o progresiva en el orificio de la oreja, producto del sobreuso por pendientes muy pesados u orificios muy grandes, lo que produce una pérdida de consistencia en el tejido y la consecuente apariencia descolgada. Un lóbulo rasgado puede ocurrir de manera brusca por un accidente al tirar de los aretes y rasgar o romper el lóbulo, y de manera evolutiva al utilizar zarcillos pesados o piercings muy grandes que debilitan la piel alrededor del orificio y deforman la oreja.

Asimismo, pueden ser de dos tipos:

  • Lóbulo rasgado parcial: ocurre cuando existe una dilatación del orificio de la oreja y el lóbulo se encuentra alargado y suelto, sin consistencia. Puede presentarse en dos grados según la severidad:
  • Leve: en este caso, es una deformidad poco marcada ya que el orificio presenta un mínimo alargamiento que se puede disimular con zarcillos a presión.
  • Moderado/grave: ocurre cuando la lesión o rasgado del lóbulo alcanza el borde de la oreja o la dilatación del orificio supera los 2cm de largo, lo que supone una pérdida del volumen del lóbulo.
  • Lóbulo rasgado completo: también llamado bilobulado o bífido y se refiere a aquellos lóbulos que superan el borde de la oreja y por tanto, terminan con dos segmentos colgando. Se debe al debilitamiento de la piel o un tirón que haya rasgado por completo el lóbulo.

 

cerrar lóbulo rasgado

¿Cómo se puede reparar un lóbulo rasgado?

La solución para un lóbulo rasgado, sea parcial o total es únicamente quirúrgica, ya que la cirugía permitirá eliminar la piel sobrante, suturar el orificio y corregir la deformidad para dar un aspecto más estético y de acabado natural a la oreja. En ese sentido, la cirugía del lóbulo rasgado o lobuloplastia se realizará con una técnica diferente según el caso a tratar para cerrar el lóbulo rasgado.

Es así como el procedimiento consiste en eliminar la piel que se encuentra dentro del orificio para luego cerrarlo con puntos de sutura, los cuales se realizan por la parte anterior y posterior. En el caso de un lóbulo bífido, será necesario eliminar un triángulo de piel para dar la forma redondeada al lóbulo y suturar el borde. Independientemente si el lóbulo rasgado es total o parcial, la cirugía se llevará acabo de manera ambulatoria y bajo anestesia local, siendo un procedimiento que no supera los 30 minutos de duración por cada oreja.

Una vez finalizada la lobuloplastia, el paciente puede irse a casa donde continuará con los cuidados de la herida para evitar infecciones y que la misma pueda cicatrizar correctamente. Para ello, debe mantener el área limpia y seca, esperar de 7 a 15 días para retirar las suturas y un mes para perforarse nuevamente las orejas, evitando el lugar de la cicatriz.

 

 

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Dr. Joaquim Muñoz

Licenciado en Medicina por la Universidad de Barcelona entre los años 1998 y 2004. El Dr. Joaquim Muñoz es especialista en cirugía plástica, reconstructiva y estética. Desde el 2010 es especialista en cirugía plástica en el servicio de cirugía plástica del Hospital de Bellvitge y en la Unidad Funcional de mama del Hospital Duran i Reynals Inatitut Català d ́Oncologia. Desde el año 2011 es miembro de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SECPRE). Es pionero a nivel mundial en la aplicación de técnicas mínimamente invasivas en la cirugía oncológica y reconstructiva del cáncer de mama. El Dr. Joaquim Muñoz desarrolla la técnica de reconstrucción de mama integral, en la misma intervención en la que se interviene el cáncer.
Cirujano Plástico Oncológico